Solemnidad de Corpus Christi. Ciclo C
¿Otra fiesta de
Corpus?
Para nuestros antepasados, la fiesta de Corpus Christi tenía un
significado muy importante, ya que se realizaban misas y procesiones con el
Santísimo Sacramento y toda la gente se preparaba para esta celebración. Quizás
hoy en día no se tiene el mismo significado para esta fiesta y, por ello, no se
realizan las mismas ceremonias que antes.
Por esto, es importante que comprendamos qué significa la Fiesta de
Corpus Christi. En ella, celebramos el Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro
Señor Jesucristo, es decir, que Jesús entrega su vida para nuestra salvación y
permanece en el Pan y en el Vino que se consagran en la Eucaristía. Por esta
razón, cada Eucaristía se convierte en una Pascua, en donde Jesús renueva su entrega
amorosa por todos nosotros. Cristo se hace comida, Pan de Vida y Bebida de
Salvación, para que nosotros tengamos una vida plena y, siguiendo su ejemplo,
también entreguemos nuestra vida al servicio de los demás.
Precisamente, en el Evangelio según San Lucas, se nos presenta el signo de la multiplicación de los panes, en donde llama la atención que ante la indicación de Jesús a sus discípulos: "Denles ustedes de comer", ellos con sorpresa, responden con una negativa: "Pero no tenemos más que cinco panes y dos pescados". En otras palabras, para los discípulos era muy poco lo que tenían y lo que podían ofrecerle a la multitud. De algún modo, nosotros vivimos en ocasiones algo similar frente a los retos que se nos presentan a diario, pues podemos llegar a pensar que nuestros talentos o cualidades no son suficientes para salir adelante, ya que la realidad aparece como una barrera gigante e insuperable.
Sin embargo, Jesús se hace presente para transformar la realidad. Por eso, toma los cinco paces y los cinco peces, los bendice y luego se los entrega a los discípulos para que los repartan a toda la multitud, de tal manera que todos comen y logran saciar el hambre. Igualmente, Jesús toma nuestras cualidades, las bendice y las multiplica para que, a su vez, podamos saciar el hambre y las necesidades de los demás. Por consiguiente, la multiplicación de los panes nos enseña que el pan no es para una satisfacción individual y egoísta, sino para ayudar a solucionar las necesidades y carencias de otras personas.
En este sentido, la multiplicación de los panes nos recuerda que la acción de Dios es incondicional, generosa y gratuita. Jesús, como el pan vivo, se entrega generosamente para que nosotros tengamos la vida que Él nos ofrece. Por lo mismo, en cada Eucaristía vivimos nuevamente la multiplicación de los panes, en la medida en que la Sagrada Comunión es el alimento que puede saciar espiritualmente a muchos.
Ahora bien, si relacionamos la Fiesta de Corpus Christi con nuestra realidad social, nos podemos dar cuenta que, Bogotá, por ser el centro social,
económico y político del país muestra las virtudes y los defectos de todo
nuestro país, especialmente la desigualdad social. Por eso, en esta ciudad
encontramos personas que vienen desplazadas de diversas partes del país, junto
con aquellas que no encuentran oportunidades laborales. Por
lo anterior, vale la pena que reflexionemos sobre nuestra ayuda concreta a los
más necesitados, ya que este es un compromiso al que nos invita Jesús en la
Fiesta de Corpus Christi.
En resumen, estas son las responsabilidades que nos quedan de la celebración de Corpus Christi: servir a los demás con sencillez, sin protagonismos, compartir nuestro alimento con quien más lo necesita y renovar nuestro compromiso cristiano a través de la celebración eucarística.