jueves, 20 de abril de 2017

Reflexión Domingo 2 de Pascua. Divina Misericordia


Domingo 23 de abril de 2017
Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
Evangelio: Juan 20, 19-31.

En la fiesta de la Divina Misericordia, el Evangelio de hoy nos presenta la aparición de Jesús resucitado a los discípulos. A pesar del miedo que ellos sentían a los judíos, Jesús se presenta en medio de ellos, los anima y los convierte en misioneros. Por ello, vale la pena reflexionar sobre varios elementos que ofrece este texto.

En primer lugar, el texto nos dice que las puertas del lugar en donde se encontraban los discípulos estaban trancadas. Vale la pena aclarar que las puertas se trancan desde dentro, es decir, fue por voluntad propia que los discípulos cerraron las puertas y, con ellas, también lo estaban sus corazones, pues el miedo había  puesto una barrera que no les permitía ver a Dios.

En segundo lugar, Jesús se colocó en medio de ellos, lo que quiere decir que Él se hizo cercano, los acompañó y no marcó diferencias con ellos. Además, les regaló su paz. Lo mismo hace el Señor con nosotros, sobre todo cuando atravesamos situaciones difíciles, pues de diversas maneras nos manifiesta que Él está con nosotros e incluso, sin entenderlo, sentimos una profunda paz.

En tercer lugar, luego de repetir el regalo de la paz, Jesús los envía, de igual modo que Él ha sido enviado por su Padre del Cielo. Cuando una persona tiene una profunda experiencia espiritual de Dios, en la cual se siente renovada, amada y perdonada, se sentirá impulsada a anunciar aquella experiencia. Sin embargo, la experiencia de Dios se vive en comunidad, en Iglesia y no como si fuese una isla.

En cuarto lugar, encontramos la figura de Tomás, quien no estaba presente durante la aparición de Jesús resucitado a los discípulos. Por ello, él duda y no cree en las palabras de los demás, sino que se fía solamente de sus sentidos, esto es, en lo que pueda ver y tocar. Quizás nosotros también nos relacionamos así  con el Señor Jesús, pues le exigimos pruebas de su acción misericordiosa en nuestras vidas. Ante esto, Jesús resucitado vueve a aparecer a los discípulos, esta vez con la presencia de Tomás y lo invita a que constate su presencia real, tocando sus llagas, lo que significa que para experimentar la resurrección del Señor es necesario tener una profunda relación interior con Él, a través de la oración con la Palabra de Dios y de una continua vida sacramental, especialmente de la celebración eucarística, de tal modo que podamos aumentar nuestra fe en el Señor Jesucristo que murió en la cruz y resucitó, pues no podemos comprender la resurrección sin la cruz, y viceversa, ya que son dos caras de la misma moneda.

Por último, la tarea que el Señor nos propone con esta bella narración del Evangelio es reconocer su acción bondadosa en nuestras vidas y poner en práctica la misericordia que hemos recibido de Dios, pues la acción del Señor Resucitado no se queda en palabras, sino que se pone por obra a favor de quienes nos rodean: ¿Cómo practico la misericordia hacia mis hermanos?

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