viernes, 9 de junio de 2017

Reflexión Domingo de la Santísima Trinidad. Ciclo A

COMUNIDAD DE AMOR

Domingo 11 de junio de 2017
Evangelio: San Juan 3,16-18
Solemnidad de la Santísima Trinidad
 
Celebramos hoy como Iglesia la fiesta de la Santísima Trinidad. Sin embargo, la invitación del Señor no está dirigida a que nosotros entendamos de manera racional qué es la Santísima Trinidad, sino que reconozcamos cómo actúa Dios, que es Uno y Trino, en nuestras vidas. En este sentido, dice el Evangelio de hoy: "Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él tenga vida eterna y nadie perezca" (San Juan 3, 16), es decir, nos corresponde a nosotros como creyentes reconocer el amor de Dios presente en nuestras vidas.

En consecuencia, quien se toma en serio la tarea de descubrir a Dios presente en su vida y se pone a degustar cada experiencia vivida, descubrirá tres "sabores" que son propios de Dios: un primer "sabor" corresponde a las maravillas de la creación, esto es, sentir un gusto por la vida y un agradecimiento por tanto bien recibido: familia, vivienda, alimentación, trabajo, estudios, amigos, etc.; esta es la acción del Padre, que no cesa de regalarnos vida en abundancia.

Un segundo "sabor" lo encontramos en la Palabra de Dios. Cuando meditamos la Sagrada Escritura, ya sea en la oración o en la Eucaristía, descubrimos que la Palabra se "hizo carne y habitó entre nosotros" (Juan 1, 14). Y gracias al nacimiento, la vida, la muerte y Resurrección de Jesús, nosotros hemos recibido la Salvación, la Vida Nueva prometida por Dios; esta es la acción del Hijo.

Por último, el tercer "sabor" responde a ese deseo por servir a los demás y construir comunidad cristiana en nuestra familia, en el trabajo, en el barrio, en todo lugar en donde nos encontremos. No es quedarnos con los brazos cruzados, es salir a servir sin condiciones; esta es la acción del Espíritu Santo.

En resumen, estos tres "sabores" le ofrecen sentido a nuestra vida, pues son tres maneras de amar en un solo Dios y con ello, la Trinidad nos enseña a salir de nosotros mismos y a no quedarnos encerrados en nuestros propios intereses egoístas. Por tanto, la pregunta que nos debemos hacer en esta Fiesta es: ¿Cómo respondemos ante tanto amor que hemos recibido de parte de Dios?

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