domingo, 2 de junio de 2019

Reflexión Domingo de la Ascensión del Señor. Ciclo C

Solemnidad de la Ascensión del Señor. Ciclo C

¿Eres ligero de equipaje para seguir a Jesús que asciende al Cielo?

Lecturas:
Primera Lectura: Hechos 1, 1-11
Salmo: 46
Segunda Lectura: Efesios 1, 17-23
Evangelio: San Lucas 24, 46-53

Cuando nos encontramos caminando en el campo y llegamos frente a una colina, para subir más rápido debemos estar ligeros de equipaje. Entre más carga llevemos, la subida será más pesada, larga y complicada, mientras que quien lleva justo lo necesario, tendrá un ascenso más ágil. Hoy, cuando celebramos como Iglesia la Solemnidad de la Ascensión del Señor, recordamos que para seguirlo a Él es necesario liberarnos de los apegos, es decir, de aquellas pesadas cargas que impiden nuestra cercanía con Jesús y, al contrario, nos distancian de su seguimiento.

Precisamente, el Evangelio de hoy nos muestra que la Resurrección de Jesús ha sido el acto de liberación de Dios a la humanidad. Sin embargo, nos podemos preguntar de qué nos ha liberado Dios, especialmente en una sociedad como la actual que quiere olvidarse de Dios, porque se nos ha inculcado que todo se puede hacer y nos consideramos tan autosuficientes que hemos llegado a querer una vida sin límites, bajo el lema: "vive al máximo". Lamentablemente, esa no es la libertad verdadera, ya que a la larga terminaremos esclavizados por los ídolos que en estos momentos se están presentando: el dinero, el poder, la fama, el erotismo desmedido, el afán de reconocimiento. Vivir la vida sin límites nos conduce a malgastar nuestro dinero sin medida, a aspirar a lograr cargos y trabajos de alto reconocimiento sin importar pisotear al otro y a vivir desproporcionadamente, afectando a la creación y a la gente más frágil.

Por tanto, la libertad implica soltar los apegos, es decir, caminar por la vida sin condicionamientos, con la tranquilidad que trae el Señor, quien nos dice: "Sólo mi amor basta". En este sentido, la libertad conduce a la misión. Quien es libre, es capaz de emprender cualquier tarea, tal como sucedió con los discípulos, quienes ante el encargo del Señor de anunciar el Evangelio, bajaron alegres a Jerusalén, como se narra en la lectura de los Hechos de los Apóstoles.

No obstante, la misión no se realiza a título propio, sino por Gracia de Dios. Mientras el apego oprime y crea dependencia, el Señor ofrece plenitud, paz y por eso Él está encima de todo tipo de trono y potestad, como dice el Apóstol San Pablo en su Carta a los Efesios.

Por lo anterior, vale que te preguntes: ¿Eres ligero de equipaje para seguir a Jesús que asciende al Cielo?  

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