Solemnidad de la Epifanía del Señor
Lecturas:
Isaías 60, 1-6
Salmo 71
Efesios 3, 2-3a. 5-6
San Mateo 2, 1-12
Se cuenta que Arquímedes, cuando descubrió la dinámica de los fluidos, esto es, que el volumen de agua que asciende es igual al volumen del cuerpo sumergido, salió desnudo a la calle y lleno de emoción gritaba "¡Eureka, Eureka!", lo que quiere decir: "¡Lo he descubierto!". Sirva este ejemplo para ilustrar la emoción que se siente cuando se logra llegar a algo que se ha buscando con tanto ahínco e interés.
De modo similar, los Sabios de Oriente o Reyes Magos, como se les conoce popularmente, experimentaron un profundo gozo al poder llegar al pesebre y contemplar al Hijo de Dios, luego de seguir un largo camino orientados por una estrella que jamás se había visto en el firmamento.
En este sentido, la Fiesta de la Epifanía del Señor, que celebramos en el día de hoy, nos ofrece tres elementos claves para que nosotros en la actualidad podamos reconocer la manifestación de Dios en nuestras vidas, a saber: 1) Ponerse en camino, 2) Seguir la estrella y, 3) Los regalos que le ofrecemos al Señor.
Ponerse en camino: Quiere decir tener la determinación de buscar y hallar a Dios presente en nuestras vidas y en las de los demás; este es el significado de la Epifanía o Manifestación del Señor, pues Dios en su infinito amor se ha hecho presente en el mundo, a través de la Encarnación del Hijo de Dios. No obstante, la Encarnación no fue un acontecimiento sucedido hace un poco más de 2000 años, tal como se ha mencionado en reflexiones anteriores, sino que es una experiencia actual, vigente y renovadora en nosotros.
Por ello, vale la pena identificar la actitud diligente de los Reyes Magos, quienes tuvieron la determinación y se pusieron en marcha en busca de Aquel a quien señalaba la estrella. Preguntémonos acerca de cuántas veces hemos reflexionado sobre aspectos que debemos cambiar en nuestras vidas, pero no nos hemos "puesto en marcha", es decir, no nos hemos encaminado a convertirnos y cambiar nuestras vidas. Por eso es importante tener esta determinación de los Sabios para la conversión y, a la vez, dejar actuar a Dios con su profunda misericordia en nuestros corazones.
Seguir la estrella: Según el Evangelio de Mateo, los Sabios llegaron al territorio de Judea guiados por una estrella y por las palabras de los Profetas del Antiguo Testamento. A la luz de las Sagradas Escrituras, los Reyes Magos aprendieron a leer su contexto, su realidad, y desde esta perspectiva, comprendieron que Dios mismo se quería hacer presente en el mundo. Por esta razón, los Sabios siguieron la estrella, seguros que ésta era una señal de la manifestación de Dios. Para nuestras vidas es importante identificar cuáles son las señales o "estrellas" por medio de las que se manifiesta Dios en nuestras vidas.
Por lo pronto, en la sociedad actual se nos presentan algunas realidades en las que es preciso discernir y descubrir aquellas estrellas o señales con las cuales se nos manifiesta el Señor, por ejemplo: el proceso de paz en Colombia, el cuidado del Medio Ambiente y el Año Jubilar de la Misericordia. En cada una de estas situaciones, así como en muchas otras, Dios se manifiesta y, por ello, debemos estar atentos a descubrirlo.
Los regalos que le ofrecemos a Dios: Los Sabios le regalaron a Jesús oro, incienso y mirra. Dichas ofrendas representan lo mejor que el ser humano le puede regalar al Hijo de Dios. Sin embargo, más que ofrecerle bienes materiales al Señor, la invitación que nos hace la Palabra de Dios en esta Fiesta es la de colocar en las manos de Dios lo mejor de nosotros, es decir, nuestras aptitudes, cualidades y talentos; en otras palabras, darnos a nosotros mismos al servicio de los demás, ese es el mejor regalo que podemos entregarle a Jesús recién nacido. De esta manera, podemos adorar con asombro y reverencia a Jesús, quien nace en cada uno de nuestros corazones.
En últimas, la invitación que nos hace el Señor en esta Fiesta es dejarnos sorprender por la Manifestación o Epifanía de Dios en nuestras vidas y, para ello, conviene seguir el ejemplo de los Reyes Magos, quienes supieron comprender su contexto y seguir las señales que se les presentaron, para así encontrar a Jesús, quien es la Epifanía de Dios en el mundo.
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