sábado, 2 de julio de 2016

Reflexión XIV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C

Domingo 3 de julio de 2016
XIV Domingo del Tiempo Ordinario
Evangelio: Lucas 10, 1-12. 17-20 (Forma larga) o Lucas 10, 1-9 (Forma breve)

El Evangelio del domingo de hoy nos propone el envío y el regreso de los 72 discípulos, es decir, nos muestra cómo se puede desarrollar una jornada misionera.

En primer lugar, Jesús prepara a sus discípulos para la misión. Cuando Jesús les dice a sus discípulos que “no llevéis bolsa ni alforja ni sandalias; ni saludéis a nadie por el camino”, les indica los criterios propios de quien es enviado por el Señor: ser ligero de equipaje, esto es, encontrarse libre de todo tipo de atadura y enfocarse en la misión, lo que quiere decir enamorarse de la persona de Jesús y de su causa, que es el anuncio del Reino de Dios

En segundo lugar, el Señor recibe a sus discípulos al regreso de la misión, es decir, los acoge y los escucha. Así como cuando llegamos a casa y queremos ser recibidos con amabilidad y cariño, Jesús de igual manera atiende a sus discípulos, los hace sentir bienvenidos con afecto por su Maestro.

En tercer lugar, Jesús los aconseja para continuar en su tarea misionera, ya que el anuncio del Evangelio es constante. Por esta razón, el Señor le regala a cada creyente los dones necesarios para desempeñar la misión de anunciar el Evangelio. Sin embargo, vale la pena aclarar que los dones de Dios no se reducen a la palabra, sino que también incluyen las cualidades y actitudes que le permitirán al creyente acercarse a otras personas, por ejemplo: la amabilidad, la escucha, el entusiasmo, la generosidad y el respeto.

Por último, los consejos de Jesús a los 72 discípulos se aplican a todos los creyentes, hoy en día. Estamos llamados a ser misioneros en todo lugar en donde nos encontremos. Por ello, preguntémonos: ¿De qué manera estoy llevando a cabo el anuncio del Evangelio?

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