San Juan 15, 1-8:
Si buscáramos una palabra con la cual se
pudiera definir a la sociedad actual, quizá sea la de cambio. De diferentes
maneras se nos invita a cambiar y no sólo desde la dimensión ética, lo que se
asemeja a la conversión cristiana, sino que lo hacen en los diversos aspectos
de la vida humana, provocando con ello una inestabilidad en cada persona. De
este modo, vemos personas que cambian constantemente de trabajo, de vivienda,
de amistades, de ideologías, en sus gustos y hasta en sus creencias. En
contraste, Jesús hoy nos invita a permanecer, es decir, a estar unidos a Él, así
como el sarmiento se encuentra unido a su vid, a su tallo. Quien permanece
unido a Jesús y se alimenta de Él, puede hacer realidad en su vida aquel
llamado de Jesús, que nos realiza también a todos nosotros, a creer que Él es
el Señor.
Pero, ¿Qué significa creer en Jesús? A lo largo
del Evangelio según san Juan podemos encontrar que las enseñanzas de Jesús
están centradas en invitarnos a creer en Él como el enviado del Padre, para lo
cual utiliza la expresión YO SOY. Dicha expresión nos remite al libro del
Éxodo, cuando Moisés se encuentra con Dios en la escena de la zarza ardiente.
Allí, Dios le encomienda la misión a Moisés de liberar al pueblo de Israel y
ante la pregunta de Moisés sobre quién lo enviaba, Dios le responde: YO SOY.
Por tanto, cuando Jesús utiliza esta expresión,
nos está enseñando que Él es Dios y que sólo creyendo en Él podemos recibir la
salvación y la vida eterna. Por esta razón, Jesús utiliza siete comparaciones a
lo largo del Evangelio según san Juan, con el fin de que comprendamos el
significado de creer en Él y seguirlo: Yo soy el pan de vida (Juan 6,35), yo
soy el buen pastor (Juan 10,11), yo soy la luz del mundo (Juan 8,12), yo soy la
puerta (Juan 10,9), yo soy la vid (Juan 15,5), yo soy la resurrección y la vida
(Juan 11,25-26), yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14,6).
Por último, creer en Jesús también debe
conducirnos a una conversión de corazón, pues no se trata de manifestar que
creemos en Él sólo de palabra, sino que todos nuestros actos deben respaldar
nuestra fe, especialmente todas aquellas que estén encaminadas al servicio de
los más necesitados, empezando por nuestras propias familias. Y tú, ¿Cómo
muestras tu fe en Jesús?
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