sábado, 28 de abril de 2018

Reflexión Domingo 5 de Pascua. Ciclo B

DOMINGO 5 DE PASCUA
San Juan 15, 1-8:
 

Si buscáramos una palabra con la cual se pudiera definir a la sociedad actual, quizá sea la de cambio. De diferentes maneras se nos invita a cambiar y no sólo desde la dimensión ética, lo que se asemeja a la conversión cristiana, sino que lo hacen en los diversos aspectos de la vida humana, provocando con ello una inestabilidad en cada persona. De este modo, vemos personas que cambian constantemente de trabajo, de vivienda, de amistades, de ideologías, en sus gustos y hasta en sus creencias. En contraste, Jesús hoy nos invita a permanecer, es decir, a estar unidos a Él, así como el sarmiento se encuentra unido a su vid, a su tallo. Quien permanece unido a Jesús y se alimenta de Él, puede hacer realidad en su vida aquel llamado de Jesús, que nos realiza también a todos nosotros, a creer que Él es el Señor.
 

Pero, ¿Qué significa creer en Jesús? A lo largo del Evangelio según san Juan podemos encontrar que las enseñanzas de Jesús están centradas en invitarnos a creer en Él como el enviado del Padre, para lo cual utiliza la expresión YO SOY. Dicha expresión nos remite al libro del Éxodo, cuando Moisés se encuentra con Dios en la escena de la zarza ardiente. Allí, Dios le encomienda la misión a Moisés de liberar al pueblo de Israel y ante la pregunta de Moisés sobre quién lo enviaba, Dios le responde: YO SOY.
 

Por tanto, cuando Jesús utiliza esta expresión, nos está enseñando que Él es Dios y que sólo creyendo en Él podemos recibir la salvación y la vida eterna. Por esta razón, Jesús utiliza siete comparaciones a lo largo del Evangelio según san Juan, con el fin de que comprendamos el significado de creer en Él y seguirlo: Yo soy el pan de vida (Juan 6,35), yo soy el buen pastor (Juan 10,11), yo soy la luz del mundo (Juan 8,12), yo soy la puerta (Juan 10,9), yo soy la vid (Juan 15,5), yo soy la resurrección y la vida (Juan 11,25-26), yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14,6).
 

Por último, creer en Jesús también debe conducirnos a una conversión de corazón, pues no se trata de manifestar que creemos en Él sólo de palabra, sino que todos nuestros actos deben respaldar nuestra fe, especialmente todas aquellas que estén encaminadas al servicio de los más necesitados, empezando por nuestras propias familias. Y tú, ¿Cómo muestras tu fe en Jesús?

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