viernes, 3 de agosto de 2018

Reflexión Domingo 18 del Tiempo Ordinario. Ciclo B

DOMINGO 18 DEL TIEMPO ORDINARIO
San Juan 6, 24-35:

En el mundo actual pesa bastante la comprobación con evidencias de lo que decimos y pensamos. Cada afirmación y cada opinión de nuestra parte deben ir respaldadas por una prueba o señal concreta y tangible. Del mismo modo en el Evangelio de hoy los judíos le piden a Jesús una señal para que puedan creer en Él; Jesús señala que Él es el pan de la vida.

Sin embargo, pedir señales representa el afán de tener seguridades, pruebas, evidencias. Nos sentimos indefensos si no tenemos un documento, una prueba, un respaldo. En la actualidad cuando sobreabundan los trámites en todo tipo de oficinas, ya sean públicas o privadas, el papeleo es la nota característica de cada diligencia que realizamos.

Por eso cabría preguntarnos: ¿Qué es lo fundamental, lo importante? Al respecto, podemos correr el riesgo de confundirlo con lo urgente, lo pasajero, lo efímero. Esto va relacionado con la propuesta de la sociedad de que sólo vale el presente y, con ello, ya dejamos de soñar, dejamos los grandes ideales, pues sólo vivimos corriendo por nuestras urgencias, por satisfacer el alimento diario, la necesidad básica del presente, sin tener en cuenta que nuestra vida va más allá del estrés cotidiano.

Como respuesta a esta tendencia humana, Jesús va más allá, se presenta como el Pan de Vida, es decir, como el camino para llenar el corazón y el espíritu de Dios, dejando de lado lo urgente, lo material, lo pasajero. Jesús apunta al sentido de la vida del ser humano, que es volver a Dios y gozar de su presencia; allí está lo fundamental en la existencia del ser humano.

Por ello vale la pena que nos preguntemos: ¿Qué significa para mí que Jesús sea el pan vivo bajado del cielo? No se trata de una pregunta teórica, sino de un interrogante que debe llegar al corazón y que debe interpelar nuestras acciones cotidianas, con el fin de descubrir si en realidad somos coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos.

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