viernes, 5 de octubre de 2018

Reflexión Domingo 27 del Tiempo Ordinario. Ciclo B

DOMINGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO
San Marcos 10, 2-16: 

El Evangelio del día de hoy se centra en la familia. En primer lugar, Jesús responde a una pregunta maliciosa que le hicieron algunos fariseos sobre el divorcio y, en segundo lugar, el Señor invita a los discípulos que le permitan que los niños fueran a Él, pues el Reino de los cielos es de quien se hace como uno de estos pequeños. 

Con relación al tema del divorcio, Jesús nos ofrece una respuesta radical y esto lo hace para hacernos caer en la cuenta del discernimiento que debe existir en tan delicada decisión. En una sociedad que está acostumbrada a ponerle a todo "fechas de vencimiento", el matrimonio corre el peligro de convertirse en un servicio de consumo que se desecha cuando ya no nos satisface. 

Si Jesús señala que todo aquel que se divorcia comete adulterio si se vuelve a casar, lo dice con el fin de mostrarnos que los seres humanos no somos objetos entre sí para descartar, distanciar o bloquear cuando no se cumplen nuestras expectativas, sino que al casarnos nos convertimos en una sola carne con la otra persona, tal como lo diría el apóstol San Pablo (Efesios 5, 31). 

En cuanto al papel de los niños en el Reino de los cielos, no debemos olvidar que ellos son la alegría de la familia. Cuando los hogares caen en la rutina del trabajo y de las obligaciones, siempre la sonrisa y la inocencia de los niños nos hace caer en la cuenta de que todo nuestro esfuerzo en el hogar tiene un sentido y un futuro, puesto que ellos en el día de mañana continuarán con nuestra labor. Por tanto, si seguimos su ejemplo de inocencia y sencillez, el Reino de amor, justicia y paz que proclamó Jesús se hará realidad en nuestras vidas. 

Por tanto, estamos llamados por el Señor a vivir la unidad que el Espíritu Santo nos regala en todo momento de nuestras vidas y con todas las personas que nos rodean. La persona que posee una actitud de discernimiento en su vida buscará la unión con los demás y, a la vez, se distinguirá por la alegría y la sencillez con que anima a la comunidad. Pregúntate: ¿Cuáles son tus actitudes en tu relación con los demás?

No hay comentarios:

Publicar un comentario