viernes, 7 de diciembre de 2018

Reflexión Domingo 2 de Adviento. Ciclo C


 Domingo 2 de Adviento. Ciclo C:

Lecturas:

Baruc 5, 1-9
Salmo 125
Filipenses 1, 4-6. 8-11
Lucas 3, 1-6

Hace unos años, era común ver en algunos almacenes del centro de Bogotá un pequeño afiche que, en cierto tono caricaturesco, presentaba a dos hombres: uno muy pobre, ubicado en un lugar lleno de papeles, diciendo: "yo vendí al crédito", mientras que el otro, lleno de lujos y dinero, decía: "yo vendí al contado". Aunque el objetivo inicial de tener dicha imagen en los almacenes era darle a entender al cliente que allí no se fiaba, también nos demuestra una tendencia presente en todos los seres humanos: la búsqueda de una vida cómoda.

Si bien es necesario buscar las condiciones propicias para lograr una vida digna, entre las cuales se destacan el trabajo, la vivienda, el alimento y el vestido, existe una tentación a acomodarnos a un ritmo de vida que va más allá de dignificar la vida y se termina convirtiendo en un círculo vicioso en el cual pretendemos acumular bienes materiales en exceso, junto con el afán de reconocimiento y prestigio. Por ende, la búsqueda de comodidad se transforma en una insaciable carrera por mantener un status basado en el consumo y en las apariencias.

Por ello, urge romper con esa dinámica que genera apegos y dependencias, de tal modo que seamos libres y encontremos la verdadera felicidad, aquella que no está basada en acumular, sino en desprenderse, en ser ligeros de equipaje y en buscar también el beneficio para el mayor número de personas. Esta fue la decisión que tomó Juan el Bautista al irse a vivir al desierto, pues rompió con esa dinámica en la cual los líderes religiosos judíos se acomodaron al dominio del Imperio Romano.

En el Evangelio de San Lucas, Juan es presentado en el desierto, bautizando con agua para el perdón de los pecados y predicando la conversión. Su acción profética es, en sí misma, un llamado a desacomodarnos y liberarnos de aquellas ataduras que no nos permiten recibir al Señor en el corazón. Por esta razón, Juan el Bautista lleva a cabo las palabras del Profeta Isaías: "Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y las colinas; que lo torcido se enderece, que lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios" (Lucas 3, 4-6).

De eso se trata el Tiempo de Adviento, de desacomodarse, es decir, liberarse de todo aquello que en vez de permitirnos ser felices, nos ahoga y no nos ayuda a llevar la vida con serenidad. En este sentido, la imagen de allanar los senderos que nos ofrece el Evangelio, que a su vez es tomada del profeta Isaías,  nos expresa ese deseo del Señor para que preparemos el corazón y nos dispongamos a recibirlo. Dicho en otras palabras, en el libro de Baruc aparece: "Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados, a todas las colinas encumbradas, ha mandado que se llenen los barrancos hasta allanar el suelo." (Baruc 5, 7).

Ahora bien, no se trata de despojarnos de todo y vivir en la miseria, pues a veces se confunde el despojo con desalojo y la pobreza con mezquindad, pues sería un despropósito con relación a lo que Dios quiere de nosotros, y es que seamos felices. No obstante, para construir una felicidad duradera debemos ser libres de ataduras y colocar nuestra confianza en quien nos puede garantizar la verdadera felicidad: en Jesucristo. El Apóstol San Pablo nos dice: "Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús" (Filipenses 1, 6). Por eso, si afianzamos nuestro proyecto de vida y nuestra felicidad en Dios, con seguridad Él la llevará a feliz término.

Por ende, pidamos al Señor nos regale su Gracia para que nos enamoremos profundamente de Él y sólo con Él, de su mano, construyamos la verdadera felicidad. Por último, unámonos a San Anselmo orando: "Enséñame a buscarte, muéstrame tu rostro, porque si Tú no me lo enseñas no puedo buscarte. No puedo encontrarte si Tú no te haces presente. Te buscare deseándote, te deseare buscándote; amándote te encontraré, encontrándote te amaré.

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