sábado, 7 de julio de 2018

Reflexión Domingo 14 del Tiempo Ordinario. Ciclo B

DOMINGO 14 DEL TIEMPO ORDINARIO
San Marcos 6, 1-6:

En la actualidad, uno de los desafíos que presentan nuestras relaciones interpersonales es la generación de confianza mutua entre las personas. Lamentablemente, en nuestra sociedad se ha generalizado la desconfianza y, por ello, ya no se cree en la palabra de alguien, sino que hemos generado requisitos, papeleos, trámites y documentos por escrito para construir una imagen confiable en los distintos medios sociales, como por ejemplo sucede en la solicitud de un préstamo, en el arrendamiento de una vivienda o en los procesos de selección para un puesto laboral.

De manera similar, el Evangelio de hoy nos narra que Jesús fue a su tierra a predicar en la sinagoga, pero recibió el rechazo de su propia gente, pues como conocían su familia y su procedencia, dudaron de sus palabras. Precisamente, por conocer su contexto, las personas de su pueblo no creyeron que Él pudiera proclamar la Buena Noticia de Dios a la humanidad, pues estas personas sólo se basaron en la capacidad económica y en el origen humilde de la familia del Señor para juzgarlo.
 
Lo que le sucedió al Señor con frecuencia también nos ocurre a nosotros en la actualidad, pues desconfiamos de las capacidades que tienen las personas que nos rodean, puesto que nuestro parámetro para "medir" las capacidades de los demás es el nivel socio - económico. Si hay alguien pobre, dudamos que pueda llegar muy lejos en su proyecto de vida.

Sin embargo, Jesús nos ofrece una gran lección de vida, puesto que no siguió la lógica de su pueblo, la cual clasificaba a la gente por lo que tenía, sino que se dejó guiar por la voluntad de su Padre. En este sentido, nosotros estamos llamados a reconocer la voz de Dios, que clama en nuestro interior y dejarnos llevar por Él, quien no nos clasifica por lo que tenemos, sino que nos ama por quienes somos: sus hijos.

Y tú, ¿cómo te relacionas con los demás? ¿Te dejas guiar por Dios para mirar a los demás con amor y libertad, como hijos de Dios, sin juzgarlos ni colocarles etiquetas?

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