San Marcos 6, 7-13:
Hace
un tiempo se publicó un estudio que comparaba el rendimiento y la productividad
entre los japoneses y los colombianos. Según dicho estudio, el colombiano
presentaba un gran rendimiento en su trabajo a nivel individual, pero en grupo
dicho rendimiento era muy inferior, mientras que en el caso japonés sucedía
todo lo contrario. La conclusión de este estudio era que los colombianos no
sabían trabajar en equipo.
En
este orden de ideas, Jesús nos ofrece una gran enseñanza y es que el anuncio
del Evangelio no se puede reducir exclusivamente a la labor de una sola
persona, sino que, al contrario, llama a otros para que continúen su labor
evangelizadora. Igualmente Jesús nos muestra que no debemos buscar
protagonismos individuales y que el trabajo en equipo es eficaz cuando todos
somos iguales.
En
el Evangelio de hoy Jesús elige a los 12 apóstoles; ellos pasan a una nueva etapa
en su formación misionera, por ello su Maestro los envía con poder para anunciar
el Reino de Dios. Llama la atención en este pasaje que Jesús los envíe de dos
en dos, lo cual es signo de igualdad y apoyo mutuo, de tal modo que no se
sientan superiores a los demás y que deben llevar lo estrictamente necesario.
Todas
estas indicaciones de Jesús a sus discípulos conforman las características del
misionero: testimonio de pobreza y sencillez, estar conectados con la realidad
y atención a las necesidades del pueblo.
Lo
anterior debe generar solidaridad del pueblo hacia los discípulos, pero donde
no se manifieste esta solidaridad, hay que sacudir el polvo de los pies, como
hacían los judíos al salir de tierras paganas. Sin embargo, la meta fundamental
de los misioneros es el anuncio del Reino antes que la búsqueda de comodidades.
Quizás el llamado que hace Jesús a sus discípulos
nos ofrezca pistas para convivir y trabajar en equipo, sin buscar quién brille
más y también sin calcular nuestras amistades, puesto que en ocasiones buscamos
amigos por interés, con el fin de utilizarlos según nuestras conveniencias.
Jesús escogió personas humildes con el propósito de enseñarnos que para Dios
los sencillos están en lo más profundo de su corazón.
Y
tú, ¿cómo anuncias el Reino de Dios?
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