sábado, 21 de julio de 2018

Reflexión Domingo 16 del Tiempo Ordinario. Ciclo B


DOMINGO 16 DEL TIEMPO ORDINARIO
San Marcos 6, 30-34.

En los Evangelios, es común ver que después de cada misión de los discípulos es necesario dedicar tiempo a los informes y a la evaluación, pero sobre todo, a estar cerca de Jesús para recuperar las fuerzas. En su papel como formador, Jesús acoge a sus discípulos, los escucha y los anima a seguir adelante.

Sin embargo, podemos ver que Jesús no descansa. Mientras recibe a sus discípulos, siente también compasión por la multitud que lo sigue. La compasión y misericordia no se queda en palabras, sino que busca alternativas, pues Jesús posee una actitud interior de apertura y disponibilidad que le permite estar atento a las necesidades de los demás y así brindarles su ayuda.

En este sentido la expresión «ovejas sin pastor» muestra no sólo el sentimiento de misericordia del Señor, sino la crítica de Jesús a los dirigentes religiosos y políticos de Israel que dispersan a su pueblo, ya que sus acciones son distantes de la Ley judía que proclaman

En cambio, la actitud de Jesús de acogida y enseñanza nos muestra su claridad frente a la misión que Él ha recibido de su Padre. Jesús sabía qué era lo que debía de hacer, pero no como un funcionario que cumple con sus funciones, sino como el Hijo de Dios que vino a ser misericordioso como lo es su Padre amado.

Por lo anterior, vale la pena que nos preguntemos acerca de nuestras actitudes de compasión y misericordia frente a los demás, empezando por nuestra propia casa: ¿miramos con misericordia a los demás?

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